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Ivonne Reyes pide responsabilidades al padre de su hijo

Uno de los grandes misterios la prensa del corazón hace muchos años, se puede desvelar en cualquier momento En su momento ocupó páginas y páginas del mundo rosa. ¿Quién era el padre del hijo de la venezolana Ivonne Reyes?.

En estos días ha sido la propia Ivonne quien antes de irse a vivir a Los Ángeles con su hijo Alejandro para comenzar nuevos proyectos. Ha destapado de nuevo el baúl de los misterios sin resolver en rosa. Y se ha dejado caer por los platós de ¿DEC? y en revistas.

Ivonne hace unos días ha reclamado la responsabilidad legal, al padre de su hijo después de 9 años. Y a pesar de que en su momento se le ofrecieron cantidades desorbitadas por dar solo el nombre. Ella siempre las rechazó y sin llegar a desvelar el enigma, ahora lo vamos a tener en bandeja o bien de oro o de plata. Depende el nombre.

Ella no va a dar el nombre, simplemente ha dejado caer que solo hay que buscar en un juzgado de Madrid. Por lo tanto, con los paparazzis y buenos reporteros de “investigación” que tenemos, no tardarán en dar la noticia.

A fecha de hoy, no le preocupa en lo más mínimo, las repercusiones que puedan tener el que salga a la luz el nombre. Puesto que ella asegura que tanto su familia como su hijo saben quién es el padre y tampoco le preocupa mucho la opinión de la “otra parte”. Vamos como que le da igual montar el pollo.

El tiempo ha pasado y como bien dice el dicho, todo lo cura. Pero en su momento -matiza- el padre se desatendió por completo de sus responsabilidades y ella optó por el silencio y tirar adelante con su hijo.



Ahora parece ser que ha cambiado de opinión y quiere reclamarle sus responsabilidades, que algunas malas lenguas dicen que lo hace por dinero. Algo que ella ha descartado puesto que asegura que económicamente está mejor que cuando quedó embarazada.

Los pocos datos que se saben si retomamos la historia. Es que Alejandro nació en el año 2.000. Y tantas especulaciones hubo en torno al tema, que ella tan solo confirmó que era un español muy conocido y soltero al menos por aquel entonces. Quizás en el día de hoy esté casado o haya cambiado de estado civil.

Por lo tanto de nuevo comienzan las quinielas. La oferta es amplia, un periodista, un político, grandes empresarios, alguien de altos vuelos y un sinfín de nombres. Aunque lo único cierto es que el padre del niño, es ó fue alguien influyente en su momento y bien pudiera ser de familia pudiente.

Comienzan las apuestas de nuevo.

Ivonne Reyes, madre de un hijo de nueve añazos, se ha decidido a pedir ante un juez una prueba de paternidad al que cree padre de su Alejandro, haciendo resurgir así el morbo que permanecía narcotizado bajo la amenaza de querella por parte del presunto aita.

La Reyes amortiza sin pudor la incertidumbre acerca de la identidad del progenitor de su retoño, y lo hace lanzando quinielas y dando a entender que el pleno al quince será un hecho en cuanto pueda pedir responsabilidades en un juzgado. Ivonne gana fuera de casa por lo que hace nueve años entró muy dentro.

Hace casi una década que la identidad del padre del hijo de la venezolana se convirtió en una cuestión de estado.Muchos machos camachos fanfarroneaban por estar en la terna de los afortunados que disfrutaron de las mieles del cuerpazo de la Reyes, pero ninguno quiso preocuparse de cumplir con la responsabilidad que conllevaba el engendrar un bebé. Durante meses y meses las especulaciones que pretendían aclarar el código genético de un niño al que se le presuponía un padre con más poder que Nuria Bermúdez en el vestuario del Real Madrid, copaban todas las reuniones. Antes del embarazo que le condenó al ostracismo, Ivonne Reyes trabajaba a espuertas anegando de ceros una cuenta corriente más saneada que el cuero cabelludo de José Bono tras un maxi-trasplante. La televisión le proporcionó mil y un programas en los que, más desnuda que vestida, Ivonne derrochaba encantos como para derretir el Polo Norte.

La Reyes pasó de ser más plana que el cerebro de Yola Berrocal a lucir voluptuosa con una talla 100, en la que muchos admiradores de Fellini quisieron ahogarse. Tras su paso por talleres, la venezolana fue deseada por los hombres más poderosos del momento, que bizqueaban por perderse en sus curvas milimétricamente trazadas por expertos bisturíes, mientras disputaban una contra reloj por poseerla. La historia se complicó para la Reyes en el momento que su piloto vació todo el combustible dentro de pista con resultado de buena esperanza. El misterioso embarazo de Pivonne se convirtió en un auténtico Expediente X al negarse a desvelar la identidad del hombre que la fecundó. Las quinielas no tardaron en sucederse y algunos de los candidatos temblaban de pánico ante la posibilidad de tener que aclarar a sus respectivas esposas que ni un solo espermatozoide había salido jamás fuera del hogar conyugal, y mucho menos para escalar hasta el monte de Venus de la Reyes.

Ahora, cuando el hijo de Ivonne es un hombrecito de nueve años, el escándalo resucita judicialmente. Ivonne tiene la intención de presentar una demanda de paternidad que, al ser anunciada en televisión como si de un detergente se tratara, va a lavar públicamente los trapos sucios de la relación. ¡Lástima que haya un menor de por medio! Ivonne narra estos días, vía chequepress, el infierno que vivió tras ser coaccionada para guardar el secreto. Al más puro estilo Bond, James Bond, asegura que alguien la espió tras colocarle micrófonos en su casa y que las amenazas que recibía se lo hicieron pasar peor que a Arantxa Quiroga en un euskaltegi.

Ivonne Reyes no puede decir a las claras quién es el padre de su hijo; necesita de la prensa, que desvelará el supuesto nombre en cuanto la demanda de paternidad sea presentada. Nueve años después, la presentadora da pistas sobre los hombres que se caen de la terna de aspirantes a ser aitatxos de su hijo como si de un juego de mesa se tratara: “Está vivo, no es un empresario de la comunicación, ni del sector de la alimentación, ni de viajes”. Las familias de todos ellos deben de respirar tranquilas. El colmo del surrealismo. ¿Cómo puede ser que una madre pueda frivolizar tanto con la identidad del padre de su hijo? ¿Utiliza a la prensa para que el susodicho afloje la cartera sin demanda de paternidad por medio? Nadie se atreve a dar a las claras la identidad del que enamoró a Ivonne en su día. Todas las pistas que la Reyes se encarga de dar conducen presuntamente a Navarra, aunque no nos referimos al pacharán pero sí al Tío Pepe. Aquí, o jugamos todos o rompemos la baraja.

TEXTO: KARMELE IZAGUIRRE

http://www.deia.com

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