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Conéctate a Internet: en las páginas oficiales de las aerolíneas puedes ver jugosas ofertas o paquetes muy interesantes. Además, en las webs de muchas agencias puedes encontrar secciones de búsqueda por "mejor tarifa" o "por precios" que facilitarán mucho tu labor.
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Olvídate de los mitos: aunque se suele decir que a última hora es posible adquirir billetes a un precio irrisorio, lo cierto es que la antelación es tu mejor aliada para pagar menos. Comprar el billete con un margen de varias semanas suele ser la mejor opción.
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Apuesta por la "ida y vuelta": esta modalidad de los billetes te puede suponer hasta un 60% de ahorro en tu viaje. Además de asegurarte un asiento para regresar al punto de partida, si adquieres tu billete con bastante anticipación y no haces modificaciones de última hora (en la fecha o en la hora, que siempre supone un gasto adicional) el ahorro puede llegar a ser considerable. Además, si lo compras por Internet el descuento puede ser mayor.
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Sé flexible en el horario: volar a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde no es muy apetecible, pero precisamente por ello las compañías aéreas reducen los precios cuantiosamente. Si lo tuyo va a ser un fin de semana de relajación… ¡aprovéchate!
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Ojo con la ley de la demanda: a lo largo de la semana, para vuelos de media y corta distancia, las compañías suelen variar sus precios. Estate atento y espera la ocasión, quizá tengas suerte.
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"Low cost", me gusta: si, hay que armarse de paciencia y probablemente te toque madrugar mucho, pero si te sumerges a fondo en este mundo puedes encontrar verdaderos "chollos" que quedan muy lejos de los precios de las compañías convencionales.
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Evita los días punta: conviene saber cuáles son, dado que los precios se disparan, aunque los días previos y posteriores a puentes y festivos se suelen lanzar ofertas magníficas.
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Elige tu destino: Europa sigue siendo muy asequible. Con la buena salud del euro y los últimos países en integrarse viajar a lugares como Polonia, Bulgaria, Rumanía o la República Checa no tiene por qué costarte un riñón.
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Atención a la letra pequeña: algunas operadoras como Rumbo, que gestionan vuelos económicos de una gran cantidad de compañías, no incluyen algunos servicios como la emisión del billete en el importe final, por el que llegan a cobrar hasta 15 euros. Si encuentras en su página alguna buena oportunidad de una compañía 'low cost' como Ryanair no lo dudes y busca en su web oficial esa misma oferta; los gastos de emisión se reducirán a unos 6 euros.
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Analiza la compra: no te olvides de estudiar el desglose del precio final en el proceso de contratación. A veces las compañías añaden por defecto y en el último momento algunos sobrecostes y seguros que probablemente queramos evitar. Recuerda, todos los extras han de estar justificados.
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¿Dónde está el aeropuerto?: es vital saber de dónde sale el avión y dónde aterrizará. Los gastos de traslado no serán los mismos si las instalaciones se encuentran a kilómetros de la ciudad o si se puede llegar a ellas en metro. Vale la pena tenerlo en cuenta, puesto que a lo mejor lo que en un principio salía más caro pueda acabar siendo lo más económico.
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Equipaje, el justo: siempre que puedas recurrir a llevar todas tus cosas en una bolsa de mano no dudes en prescindir de la facturación de tu maleta, lo cual supone un coste de entre 10 y 20 euros. Eso si, no olvides informarte previamente sobre las dimensiones y el peso permitido por la compañía para ajustarte a ese formato.