Overblog Todos los blogs Blogs principales Economía, Finanzas y Legal
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU

Medio Informativo

Publicidad

Christina Dieckmann

Christina Dieckmann: en noviembre de 1998, dejó su vestuario íntegro en un rincón y se paró ante la cámara contemplando en silencio el fondo del lente donde a veces se percibe el movimiento de unas sombras pequeñas. Así, concentrada y ausente, apareció en su inmenso retrato de cuerpo entero, que los técnicos copiaron en un material especial para aguantar los vientos, las tempestades y las miradas colmilludas, y lo izaron hasta ponerlo en una valla gigantesca ubicada en plena autopista Francisco Fajardo. Y allí se estuvo todo el año 99 hasta enero del 2000.

La desnudez de una venus rubia, atlética y retadora, acompañó al siglo hasta su última bocanada. Lo curioso es que la verdadera vocación de la Dieckmann es la de modista y si no se ha realizado todavía en este oficio es porque debió interrumpir sus estudios de diseño de moda, de trazado de patrones y de técnicas de alta costura para inscribirse en el Miss Venezuela.


Cuando Dieckmann llegó a la quinta Miss Venezuela tenía veinte años y ya era una veterana en muchas lides. Nacida en la Clínica El Ávila, de Caracas, el 22 de abril de 1977, cuando tenía diez años ya se había pasado más de la mitad de la vida en el extranjero: específicamente en Curitiba, capital del Paraná, al sur de Brasil . Como Venezuela es otra cosa, Christina detectó rápidamente que el atajo más corto hacia el éxito pasaba por una banda de Miss. Y fue así como se puso en esa senda comenzando por los desfiles de moda. «No había cumplido los quince años cuando hice mi primer desfile». A los quince ya devoraba las veredas alfombradas de Tropicana.

Al llegar a la mayoría de edad, celebró el acontecimiento corriendo por la playa enfundada en un trajedebaño blanco donde podía leerse, en letras de colores, el nombre de un refresco de cola. Y después tuvo dificultades para cumplir con la cantidad de contratos que llovieron sobre su cabeza. Hordas de publicistas nacionales y extranjeros creían ver en aquella chica de vientre plano y anchos hombros el epítome de la imagen modélica: Christina vende todo lo que se asocie a su figura. «A veces encendías la televisión y veías cinco comerciales de Christina Dieckmann.

El 12 de septiembre se realizó la gala final del concurso y Christina Dieckmann fue designada para defender los colores de su país en el concurso de Miss Mundo. «Yo estaba convencido de que la ganadora sería ella», recuerda el periodista de espectáculos Aquilino José Mata, quien formó parte del jurado aquella noche, «me parecía la mejor y, desde luego, voté por ella. Era muy hermosa y desenvuelta. Pero se le adelantó Veruska Ramírez en lo que constituyó un auténtico e inesperado batacazo».

Todavía no ha logrado que alguien le haga el contacto, un verdadero contacto con Playboy. «Algunas personas me han dicho que pueden ponerme en el camino pero yo desconfío, temo que me sometan a una prueba de fotografías al desnudo y luego perder el control sobre esas imágenes. Es muy difícil para mí creer en alguien. Mientras, me sigo preparando, ya me operé el busto y me agregué 350 cc en cada seno».

Si esto fuera poco, vocifera su obsesión de encuerarse para Playboy y mientras el gran día llega se encuera para su propio calendario sexy, concebido y dirigido por Celso De Oliveira, director de fotografía del álbum de fotos calientitas (que tampoco es que raye en porno ni mucho menos) que la Dieckmann se dejó hacer en Santo Domingo y que luego serían impresas a todo color en diez mil ejemplares; con una inversión de 23 millones de bolívares, ya recuperados largamente gracias a la fervorosa multitud que no sólo ha comprado el almanaque sino que se ha visto motivado al punto de escribir 32 mil correos electrónicos para manifestar su entusiasmo.

Por qué será que esta muchacha no puede estarse quieta. Y qué le costará decirle a la prensa que su mayor anhelo es llegar virgen al altar como toda Miss que se respete. «Por dios», se ríe, soltando el aire de golpe. «No todas las chicas que dicen eso son sinceras. Esas declaraciones las ponen los organizadores en boca de las concursantes. Nos dan un libreto para que lo repitamos pero a mí no me interesa eso».

Que quede claro, pues, que Christina Dieckmann tiene sus valores muy bien puestos y perfectamente definidas sus limitaciones en la vida: «Lo de Playboy va, eso seguro. ¿Qué más me pueden pedir?, ¿que pose con las piernas abiertas? Eso no lo haría jamás».

Publicidad
Regresar al inicio
Compartir este post
Repost0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post