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Los trabajadores acosados pueden tardar en reconocer si lo son o sólo son imaginaciones suyas.
El mobbing, que es el anglicismo que usamos actualmente para definir el acoso en el trabajo, no es una situación que esté en aumento o de moda, sino que se empieza a reconocer como un método de extorsión por parte de trabajadores o empresarios para dejar fuera a algún miembro del equipo.
Se trata de un acoso profesional para que, a través de los sentimientos, se consiga mermar la productividad de uno o más miembros de la empresa. Las amenazas u hostigamiento hacia el trabajador pueden ser evidentes (gritos, ridiculizaciones en público, desautorización, etc) o pueden ser sutiles (incomunicación, excesivo volumen de trabajo, reducción de responsabilidades, exclusión, etc.)
El mobbing no entiende de cargos ni actitudes, generalmente. Aunque en la mayoría de los casos afecte a trabajadores de menor rango, es posible encontrar casos de un acorralamiento en grupo hacia un cargo superior, e incluso iguales.
Identificar el mobbing no es fácil, sobre todo si lo estamos padeciendo nosotros mismos. Dudar sobre lo que te está sucediendo es el primer síntoma.
El primer paso es acercarse a la fuente del conflicto, intentar dialogar desde la serenidad y entender la raíz del problema. Las razones que podemos recibir pueden ser desde simples problemas de simpatía o malentendidos hasta regulaciones de empleo mal llevadas. La lista es interminable.
Si el conflicto no se soluciona con el diálogo, y siempre conservando la calma, lo mejor es compartir este problema con la familia y contemplar todas las posibilidades.
Acudir a organizaciones de apoyo nos puede ser de gran ayuda. Exponiéndoles nuestra situación nos ayudarán a comprender que no es algo que sólo nos afecte a nosotros, sino que es más común de lo que parece. Muchas de estas asociaciones además disponen de juristas o terapeutas que nos pueden ayudar en muchos aspectos.
Cuando la situación se vuelva insostenible, la depresión se esté haciendo presente y el temor ataque a otras áreas de nuestra vida, es el momento de acudir, sin lugar a dudas, al psicólogo. El apoyo es indispensable y la actitud a afrontar también lo es.
Plantéate que la situación no debe desbordarte, asume que vas a abandonar ese trabajo y trata de ser positivo para elaborar un “plan de evacuación personal”.
En muchos casos el problema acaba en los tribunales y en la mayoría se recibe una indemnización. Dado este caso prepárate legalmente y empieza con la búsqueda de un nuevo empleo. Es un buen momento para aspirar a otro tipo de trabajo y para empezar de nuevo. Puedes optar por reciclarte o acercarte a otro sector profesional que siempre has querido hacer. Ponte “Zen” y por supuesto trata de aplicarte aquello de “Al mal tiempo, buena cara”.
http://www.quecursar.com/mobbing-como-saber-si-lo-estoy-padeciendo-2822.html