Medio Informativo
El Instituto Nacional de la Juventud (Injuve) ha difundido unos datos que confirman que el 26,6% de los adolescentes españoles practica o padece "ciberbullying", una nueva forma de acoso escolar que se realiza a través del teléfono móvil, Internet y otras nuevas tecnologías. El Injuve detalla que el 10,5% de los adolescentes se ve implicado en estas actividades de "ciber-acoso" vía mensajería instantánea; el 4,6% a través del chat; el 4,3% por mensajes de móvil, el 2,8% vía correo electrónico, el 2,7% por teléfono, y el 1% a través de fotografías o vídeos.
Estas actividades son fuente de problemas de salud mental en los adolescentes que pueden replicarse durante su edad adulta, recuerda el Injuve, que esta semana presentó el cuaderno "La salud mental de las personas jóvenes en España", un monográfico que aborda a lo largo de 10 apartados los problemas psicológicos más prevalentes en la juventud española, como la ansiedad y la depresión, la anorexia y la bulimia o los trastornos de conducta.
La adolescencia es una etapa de cambios, que se aceleran y que pueden desestabilizar el frágil equilibrio emocional que se experimenta durante la etapa previa a la edad adulta, explicó el director general del Injuve, Gabriel Alconchel. De hecho, entre el 10% y el 20% de los adolescentes de todo el mundo tiene algún problema de salud mental, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En el nuevo cuaderno destacan los estudios sobre diferencia de género en la prevalencia de psicopatologías, la importancia de la imagen corporal, la influencia de las rupturas familiares en la salud mental de los hijos, las tendencias en el consumo de drogas o la asistencia sanitaria en salud mental juvenil en nuestro país. En torno a este último asunto, la psicóloga Nieves Rojo Mora, una de las coordinadoras del libro, comentó que "la salud mental sigue siendo la hermana pobre de la asistencia sanitaria española" y que "no se le presta toda la atención que se debería".
Rojo quiso hacer hincapié en la importancia que tiene "establecer límites" desde la infancia para fomentar "una estabilidad familiar que prevenga la aparición de trastornos en la salud mental". "No es fácil prevenir una depresión o un ataque de ansiedad, pero existen factores de protección, como la buena comunicación familiar o la buena relación grupal, que pueden evitar la aparición de estos trastornos", señaló la experta.
El anonimato, la no percepción directa e inmediata del daño causado y la adopción de roles imaginarios en la Red convierten al ciberbullying en un grave problema.
Estamos ante un caso de ciberbullying cuando un o una menor atormenta, amenaza, hostiga, humilla o molesta a otro/a mediante Internet, teléfonos móviles, consolas de juegos u otras tecnologías telemáticas.
Según el Estudio sobre hábitos seguros en el uso de las TIC por los menores publicado por el INTECO en Marzo de el ciberbullying se define como acoso entre iguales en el entorno TIC, e incluye actuaciones de chantaje, vejaciones e insultos de niños a otros niños..
Lo que no es
Tiene que haber menores en ambos extremos del ataque para que se considere ciberbullying: si hay algún adulto, entonces estamos ante un caso de ciberacoso.
Tampoco se trata de adultos que engatusan a menores para encontrarse con ellos fuera de la Red o explotar sus imágenes sexuales. Aunque hay veces en que un/a menor comienza una campaña de ciberbullying que puede acabar implicando a adultos con intenciones sexuales.
Si estás interesado/a en saber más sobre este problema te aconsejamos que continúes informándote en estos enlaces:
Algunas conclusiones extraídas del Estudio sobre hábitos seguros en el uso de las TIC por los menores publicado por el INTECO en Marzo de 2009.
En todas las manifestaciones de interacción y acecho por otras personas, los hijos están más al corriente que sus padres: los índices de conocimiento mostrados por los niños son superiores a los ofrecidos por los adultos.
Es más conocida la existencia de riesgo derivada de las vertientes pasivas de ciberbullying (ser acosado, insultado o amenazado) que de las activas (acosar, insultar o amenazar).
A pesar de ello, los padres consideran más grave el hecho de que sus hijos insulten a otros niños que el de recibir insultos. Muestra, quizás, la preocupación por la educación y valores con que desean que sus hijos se comporten en Internet. En cualquier caso, el comportamiento que más preocupa a los padres es el de tratar con adultos que se hacen pasar por niños.
El 33,3% de los padres y madres conocen el riesgo del ciberbullying pasivo, frente al 42,5% de los menores encuestados. Conocen el riesgo del ciberbullying activo un 21% de los progenitores frente al 34,4% de los chavales.
En cuanto a la consideración de la gravedad de este riesgo, el 53,9% de los padres consideraba el ciberbullying pasivo algo grave y el 34,2% bastante o muy grave. En cuanto al activo lo consideraba algo grave el 38,1% y bastante o muy grave el 47,1%.
La incidencia directa entre los menores encuestados fue del 5,9% en el caso de sufrir ciberbullying (pasivo) y el 2,9% en el caso de realizarlo (activo) sobre otros chavales.