Medio Informativo
No es un pájaro ni un avión… ¡¡¡Es un cochete!!! Se trata del SuperSonic Car, el vehículo terrestre más rápido conocido sobre la faz de Tierra. Es capaz, incluso, de romper la barrera del sonido.
El Bloodhound SuperSonic Car (SSC) alcanzó una velocidad de 1.227 km/h en unas pruebas realizadas en el estado de Nevada, en Estados Unidos, hace más de 10 años. Sin embargo, el objetivo de sus responsables es que llegue a los 1.690 km/h en 2011 y para conseguirlo están llevando a cabo numerosas pruebas en el Norte de África.
El equipo responsable del desarrollo de este automóvil asegura que el SuperSonic Car conseguirá su objetivo gracias a su motor, el mismo que usa el Eurofighter-Typhoon, el avión caza de la Unión Europea, cuya velocidad máxima -¡volando!- es de 2.450 km/h. El líder del proyecto, Richard Noble, ha declarado recientemente a la BBC que este experimento es uno de los más excitantes que se pueden desarrollar sobre la faz de la Tierra, ya que el desafío es irresistible. Otro atractivo es la enorme inversión, ya que se trata de un proyecto muy, muy caro. Su presupuesto es superior a los 11 millones de euros, que están financiados por empresas privadas, con la colaboración de universidades de diferentes países.
Titanio y fibra de carbono
Pero, ¿cómo es el protagonista de esta hazaña? El SuperSonic Car tiene 12,8 metros de longitud, pesa 6,4 toneladas y su “carrocería” de titanio y fibra de carbono está preparada para soportar una presión de 12 toneladas por metro cuadrado. No es para menos, ya que su sólida estructura deberá soportar intensas aceleraciones. Los cálculos realizados por el equipo de desarrollo, alcanzaría los 1.690 km/h en apenas ¡40 segundos! Para alimentar a esta bestia de la velocidad se necesitan 18 litros de combustible al segundo, lo que supone un mínimo de 720 litros para cumplir los objetivos.
El SuperSonic Car está pilotado. A los mandos de esta fiera de la velocidad se sitúa Andy Green, expiloto de las Fuerzas Armadas de Gran Bretaña. Green ya cuenta con experiencia en estas lides ya que fue él quien, en 1997, consiguió el primer récord de velocidad en Las Vegas con el anterior SSC.
Otros coches de récord
La historia de la automoción está plagada de intentos por superar la velocidad máxima de los automóviles. Éstos son algunos de los ejemplos de los pioneros en los intentos de lograr el coche más rápido del mundo:
• 1899: récord histórico de 105 km/h, logrado por el vehículo Jamais Contente, un automóvil eléctrico conducido por Camile Jenatzy. La marca se registró en París, superando una barrera que parecía impensable en esa época: los 100 km/h.
• 1927: se alcanza una velocidad de 288 km/h, con el Blue Bird, de Malcolm Campbell. Ocho años más tarde bate su propia marca y alcanza 482 km/h. Su hijo prosiguió con la estela de records de su padre desarrollando nuevas versiones del Blue Bird, que también era eléctrico.
• 1947: la nueva marca se coloca en 633 km/h, gracias al Napier-Railton del piloto John Cobb. Este vehículo contaba, en su última evolución, con 2.500 CV de potencia.
• 1970: se alcanzan los ansiados 1.000 km/h. Lo consigue el expiloto de la NASA Gary Gabelich, a bordo del The Blue Flame. Rompe el anterior récord de 966 km/h, conseguido por el American Spirit sólo unos meses antes.
• 1979: Stan Barret ronda la barrera del sonido, logrando una velocidad de 1.190 km/h a los mandos del Budwiser Rocket.
• 1997: Por fin se rompe la barrera del sonido. El héroe de esta azaña es Andy Green, a los mandos del protagonista de nuestro reportaje: el SSC. El récord se situó en 1.227 km/h.