Medio Informativo
Si eres de los que cada vez que te subes en un taxi tienes la sensación de que te están timando, tienes la solución: te desvelamos todos tus derechos -y tus deberes- a la hora de utilizar a este servicio público.
El principal derecho del cliente de un taxi es la elección del recorrido. Por eso, en algunas ocasiones, el conductor preguntar por dónde ir… En caso de que queramos ejercer este derecho, y no nos lo pregunte, debemos tomar una actitud activa y preguntarle qué ruta planea seguir y hacer los comentarios que creamos oportunos.
Algunas leyendas urbanas dicen que cuando un taxista nos pregunta por dónde ir
lo hace para saber si conocemos la ciudad y llevarnos por el recorrido más largo y cobrarnos más. Trucos como: “Ud. es el especialista y sabe por dónde vamos a tardar menos” o “Cuando voy a esta dirección, suelo ir por...” podrían contrarrestar las acciones negativas de algún conductor listillo.
Sin embargo, no tenemos por qué dudar de la profesionalidad de este sector o de un conductor. Sobre todo, si observamos las siguientes características: tanto conductor como coche están aseados, cuidados y limpios; la posición del taximetro permite que el cliente lo vea perfectamente desde su posición -no se coloca detrás de la caja de cambios o en un lugar de poca visibilidad para manipularlo sin ser vistos-; el conductor exhibe la licencia en un lugar visible; las pegatinas que indican las tarifas y las recomendaciones están correctamente colocadas.
Volumen pero no emisora
Además de elegir el recorrido, el cliente de un taxi tiene más derechos; puede solicitar la regulación del volumen de la radio (pero no el cambio a otra emisora) y también que se adapte la temperatura interior a sus necesidades… Y no vale con bajar las ventanillas si hace calor… Si el cliente lo solicita, el conductor deberá poner el aire acondicionado.
Pero no todo son derechos, el cliente también tiene que cumplir las normas: no está permitido ni comer, ni beber, ni fumar dentro del coche y, si viajan niños pequeños en el habitáculo, deben hacerlo en los asientos traseros y bajo la vigilancia estrecha de los mayores para que no importunen o distraigan al conductor.
¿Y el perrito?
La autorización para llevar o no mascotas en un taxi está en manos del conductor, que decide si se puede o no y en qué condiciones. Para no llevarse sorpresas, lo mejor es solicitar el taxi por teléfono, informando de la mascota y consultando si esto supone un cargo adicional. En Bilbao, por ejemplo, existe un suplemento de dos euros por animal. En cambio, si se trata de un perro lazarillo, la entrada en el taxi está siempre autorizada y no supondrá ningún recargo. El taxista está, además, obligado a ayudar a acomodarse en el vehículo a las personas con problemas visuales o cualquier otra discapacidad física.
¿Tiene cambio de 50?
Los taxistas sólo están obligados a llevar cambio de 20 euros, por lo que si llevas un billete grande, lo mejor será que informes al conductor en cuanto te subas al taxi. A la hora de pagar, tienes derecho a solicitar una factura, en la que deben figurar el punto de origen y de destino, el precio y el número de licencia. Además, algunos taxis ya admiten pago con tarjeta o a través del móvil.
¡¡¡Taxi!!!
La manera más común de solicitar un taxi es pararlo en la calle, levantando la mano al verlo libre. Un taxista no puede negarse a recoger a nadie, a menos que compruebe que el cliente está bebido o drogado o tiene un equipaje que puede dañar en coche. El hecho de que un cliente vaya a realizar un trayecto corto tampoco es excusa para negarle el servicio.
En caso de coger el taxi en una parada señalizada, el usuario debe montarse en el primero de la fila. Además, podemos solicitarlo por teléfono, aunque en este caso el taxista nos cobrará el trayecto recorrido hasta el punto de recogida, además del coste de la carrera. Finalmente, en algunas ciudades, existe la posibilidad de solicitar un taxi a través de Internet, SMS o un mando especial desarrollado para los hoteles.
Mi reino por un taxi
En las zonas y horarios de mayor demanda pueden surgir conflictos entre varios clientes que discuten por coger el mismo taxi. En estos casos no existe una normativa fija, aunque, en Barcelona, por ejemplo, se ha redactado un código de buenas prácticas en el que se invita a los taxistas a recoger a los clientes situados más cerca de su carril. Si hubiera varios clientes que reunieran las mismas condiciones, se recomienda que se prime a los ancianos, a las mujeres embarazadas o a las personas con niños pequeños sobre los demás usuarios.